lunes, 22 de junio de 2020

señales de que eres una persona espiritualmente fuerte


1. Sabes perdonar y seguir adelante

Los rencores solo hacen tu vida más difícil. Si alguien te hizo daño, no ganarás nada intentando devolvérselo. Si realmente quieres ser una persona espiritualmente fuerte, no debes dejar que el odio te consuma.
Habrá muchas personas buenas y malas a lo largo de tu vida. Te darás cuenta que las personas son buenas, pero cómo son ahora es debido a sus experiencias pasadas. Las personas malas te mostrarán el lado malo de la humanidad y aprenderás alguna valiosa lección.
La vida es hermosa como para permitir que ciertas personas te la arruinen. Aprende a perdonar y dejar ir, no importa lo mal que alguien se haya portado contigo o el daño ocasionado. Cuando eliges perdonar, les haces ver que no eres como ellos.
El perdón es una característica de las personas fuertes. Sé agradecido por la vida que tienes por delante y sigue tu camino.


2. Haces tiempo para ayudar a los más necesitados

Las personas que tienen gran sentido de espiritualidad siempre separan algo de tiempo para ayudar a los más necesitados. A veces, estamos tan atrapados en nuestras vidas que olvidamos a aquellos con menos posibilidades.
Todos tenemos trabajos y familias que mantener, pero siempre podemos separar un poco de nuestro tiempo para apoyar a aquellos que lo necesitan.
Tal vez tienes todas las intenciones del mundo, pero no te das el tiempo de ayudar. Recuerda que no se trata de tener tiempo, sino de hacer tiempo. Detenerte al menos 3 minutos para darle comida a quien lo necesita puede hacer una gran diferencia en su vida.


3. Actúas bajo principios y valores establecidos

Todas las acciones de nuestra vida están guiadas por las creencias que tenemos. Nuestro comportamiento se basa en ciertos principios que establecemos.
Aquellas personas que no han tenido la oportunidad de darse cuenta de que hay fuerzas espirituales protegiéndolas y guiándolas, siempre se acreditan sus aciertos y culpan a los demás por sus errores.
En cambio, aquellos que saben que están siendo cuidados por una fuerza espiritual, desarrollan hábitos de amor y compasión hacia los demás. Saben que si algo malo les sucede, es por algún motivo y buscan aprender de ello.


4. No te enfocas solo en lo material

Ser espiritual te ayuda a mantener el balance entre el materialismo y la satisfacción espiritual. No te enfocas tanto en hacer dinero, pero sí trabajas por conseguir lo que quieres. Mantienes tu mentalidad de abundancia.
Lo mismo sucede cuando se trata de dar a los demás, lo haces con una mentalidad de abundancia sabiendo que cuanto más das, más recibirás. La riqueza es buena, pero el exceso es malo.
Quieres compartir todo lo que consigues y no para mostrar lo generoso que eres, sino para sentir que eres valioso para el mundo.


5. Sabes que el placer instantáneo no te traerá felicidad

Hoy en día se suele creer que la gratificación instantánea es la manera más fácil de sentirnos bien con nosotros mismos. Lamentablemente, esto solo nos puede traer arrepentimiento y remordimiento en el futuro.
Como alguien espiritualmente fuerte, debes saber que el placer instantáneo no te traerá la verdadera felicidad. En realidad, si algo es realmente placentero, lo que le da verdadero significado es el hacerlo.
No quiere decir que no puedas experimentar placer. Simplemente, entiendes que lo instantáneo puede ser peor a largo plazo.


6. No has perdido tu sentido de curiosidad por el mundo

Es fácil ver cómo muchos adultos pierden ese sentido de curiosidad que tenían de niños cuando empiezan a ser agobiados con las responsabilidades y problemas de la vida.
A nadie le gusta el estilo de vida mundano. No dejes que tu curiosidad se apague, disfruta la vida y diviértete. Si estás conectado con tu lado espiritual, sabrás que tú solo debes dar todo de ti en lo que hagas y dejar que las cosas tomen curso.
Toma cada día como un regalo y una nueva oportunidad para descubrir el mundo.

 Uno de los mayores obstáculos para nuestro crecimiento espiritual es que solemos intentar cambiar lo que hacemos en vez de lo que somos. Estamos tan empeñados en hacer ajustes en lo que las personas ven, que olvidamos lo más importante: lo que solo Dios puede ver.
Dios está en el negocio de transformarnos a la imagen de su Hijo (Efesios 4:13). Él quiere que crezcamos espiritualmente, y necesitamos su ayuda para esa clase de transformación que no es superficial, sino que ocurre dentro de nosotros.
P.ROLANDO MOLINA

sábado, 4 de abril de 2020

7 razones por las cuales no debes salir de tu iglesia

Luz roja: razones equivocadas para dejar una iglesia

Aquí hay siete razones equivocadas para abandonar la iglesia. 

1. Pecado

Alguien ha pecado. Tal vez fue un líder. ¿Es esta una buena razón para salir? Irse a causa del pecado no promueve la santidad. Hubo un grave pecado en la iglesia de Corinto. Pero Pablo mandó a la iglesia a tratar con el miembro que había pecado, no a salir de la iglesia (1 Corintios 5:9-13). Cuando Pablo mandó a los santos a “salir de en medio de ellos”, él se estaba refiriendo al mundo, no a la iglesia (2 Corintios 6:14-18). Debemos responder a los hermanos que pecan con restauración, no con amputación (Gálatas 6:1-5).

2. Desacuerdos sobre asuntos doctrinales secundarios

Las convicciones bíblicas son importantes. Pero no debemos estar dispuestos a morir en cada colina. Contiende ardientemente por la fe. Pero no se debe romper la comunión por cualquier desacuerdo sobre las Escrituras. Pablo aconsejó a Timoteo: “No dejes que nadie olvide estas cosas. Pon a Dios como testigo, y advierte a los miembros de la iglesia que no deben seguir discutiendo. Esas discusiones no ayudan a nadie, y dañan a quienes las oyen. Haz todo lo posible por ganarte la aprobación de Dios. Así, Dios te aprobará como un trabajador que no tiene de qué avergonzarse, y que enseña correctamente el mensaje verdadero. No prestes atención a las discusiones de los que no creen en Dios, pues eso no sirve de nada. Los que así discuten, van de mal en peor “(2 Timoteo 2:14-16 Versión Lenguaje Actual).

3. La falta de unión

Dios odia a los que siembran la discordia entre los hermanos (Proverbios 6:16-19).  Pero la evidencia de la salvación es el amor por sus hermanos y hermanas en Cristo (1 Juan 3:14). Y este amor se demuestra por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:1-3). No abandones el barco porque no puedes llevarte bien con los demás. Lo único que lograrás es tener el mismo problema en la próxima iglesia. “No hagan nada por rivalidad o vanagloria, sino con humildad cuenten a los demás como superiores a sí mismo”, Filipenses 2:3.

4. Ofensas personales

Habrán momentos en que los cristianos pequen unos contra otros. ¿Entonces qué? Irte no es la respuesta. Desplazarse cada vez que seas (o te sientas) agraviado solo conducirá a múltiples transiciones de iglesia a iglesia. O te mantendrás en los márgenes de la iglesia, que es igual de malo. Jesús da la respuesta: “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele, entre tú y él a solas. Si te hace caso, has ganado a tu hermano”, Mateo 18:15. Estas simples instrucciones podrían impulsar el reavivamiento en muchas iglesias. Pero, ¿y si no hace caso? Presiona (Mateo 18:16-20).

5. Falta de voluntad para someterse a la autoridad

Aarón tal vez era más espiritual que Moisés. Josué puede que fuera un mejor líder. Pero la vara estaba en las manos de Moisés. No luches contra los que el Señor pone en el liderazgo sobre ti. Por supuesto, no debes sentarte bajo un liderazgo no bíblico, inmoral, o abusivo. Pero hay una manera de lidiar con los líderes descalificados (1 Timoteo 5:19-20). Sin duda, tus pastores deben rendir cuenta. Pero no ates a los líderes espirituales de la iglesia a tus preferencias personales, tradiciones vacías, o prioridades que no son bíblicas. Deja que los líderes guíen. Y sé dispuesto a seguirlos (Hebreos 13:07, 17).

6. Una baja visión de la iglesia

No hay ningún capítulo y versículo bíblico que te ordene ser miembro de una iglesia. Pero la Escritura enseña tanto por lo que se asume como por lo que manda. No existe una categoría bíblica de un “cristiano sin iglesia”. Los apóstoles se preguntarían: “¿Por qué lo llaman cristiano si no es parte de la iglesia?”. Cristo es la cabeza de la iglesia, y él no tiene experiencias fuera del cuerpo. No se puede estar conectado a la cabeza y desconectado del cuerpo. Cristo ama a la iglesia (Efesios 5:25-27), y amar a Cristo es amar lo que él ama.

7. Desobediencia a la verdad

Pablo le encargó a Timoteo a predicar la palabra (2 Timoteo 4:2). Luego advirtió que la fidelidad a esta carga podría causar que algunos huyeran: “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos”, 2 Timoteo 4:3-4. La predicación fiel impulsará a algunos a irse de la iglesia. Pero no se irán a casa. Van a encontrar una iglesia donde el predicador haga cosquillas a sus oídos. No permitas que te ocurra a ti. Si estás siendo enseñado en la sana doctrina y la predicación fiel, por el amor de Dios, ¡quédate!

Luz Verde: cuando es tiempo de dejar una iglesia

Aquí hay tres razones básicas y aceptables para salir de una iglesia.

1. Una razón del evangelio

Si la iglesia a la que vas no cree o enseña el evangelio bíblico, tienes que irte. Y ya. Los pecadores son salvos por la gracia mediante la fe en Cristo, sin añadir ni restar nada. Nada de lo que hacemos nos salva. La salvación es un don gratuito de Dios a aquellos que confían en la justicia de Cristo que murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos para nuestra justificación. Cualquiera que enseñe cualquier otro “evangelio” es anatema (Gálatas 1:6-9). Y cualquier iglesia que abraza un falso evangelio no es una iglesia cristiana. ¡Corre por tu vida!

2. Una razón doctrinal

Aquí esta el asunto: debes salir de una iglesia cuando te exija negar en lo que crees o creer aquello a lo que te niegas. Uno tiene tres responsabilidades cuando se trata de la fe: (1) El derecho a vivir por fe (Romanos 14:23); (2) la vigilancia de la conciencia contra el pecado (Santiago 4:17); y (3) el mandamiento de poner a prueba todas las cosas (1 Tesalonicenses 5:21-21). No trates los asuntos doctrinales a la ligera. La verdad y la paz deben ser protegidas. Pero pasar por alto la verdad por causa de la gente solo produce una “paz” aparente.

3. Una razón personal

Hay muchas razones personales para dejar una iglesia. La más común es la reubicación. Si te has mudado a una ciudad diferente, es necesario ponerse bajo la autoridad de una iglesia local en el sitio donde vives. Esa fue la situación de Febe (Romanos 16:1-2). O tal vez tu iglesia está tan lejos de donde vives en la ciudad que salir de tal iglesia se es conveniente. Estas y otras razones personales similares son aceptables, son a veces razones necesarias para dejar una iglesia.

Luz amarilla: cómo salir de una iglesia

¿Cómo se puede salir de una iglesia local de una manera que honre a Cristo?

1. Ora

Las decisiones importantes deben realizarse únicamente después de la oración diligente. Dejar una iglesia es una de esas decisiones. Ora sobre tus motivos, tu ministerio y tus relaciones. Ora porque tu corazón sea guardado (Proverbios 4:23). Ora por sabiduría (Santiago 1:5). Ora por la sumisión a la voluntad de Dios (Colosenses 1:09). Ora en voz baja.  Es decir, ora, no hables. Hablar por hablar acerca de tus pensamientos y sentimientos –que ni están procesados– puede sembrar discordia.

2. Examina tus motivos

¿Por qué quieres irte? No estoy hablando de las razones políticamente correctas que les dices a los demás. Estoy hablando de las verdaderas motivaciones de tu corazón. ¿Las sabes? Pídele a Dios que te examine (Salmos 139:23-24). Entonces, sé honesto contigo mismo. Y sé honesto con Dios. Ten cuidado de no moverte por las razones equivocadas.

3. Revisa los compromisos que has hecho para servir

¿Prestas algún servicio en la iglesia? ¿Eres un líder? ¿Tu salida interrumpiría el ministerio? Responde a estas preguntas en oración antes de irte. Si has hecho compromisos, haz cuanto esté a su alcance para cumplir con ellos. Pon el honor de Cristo antes que el tuyo. Deja en el pasado los asuntos indignos (1 Corintios 15:58). No quieres encontrarte “ausente sin permiso” fuera de una misión que Dios te haya encomendado.

4. Asegúrate de que no tienes conflictos interpersonales no resueltos

No dejes una iglesia porque estás enojado por algo. No la dejes porque alguien te ha ofendido. Debes estar preparado para perdonar y buscar reconciliación. Jesús dijo: “Si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y vete. Reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”, Mateo 5:23-24. La comunión rota interfiere en la verdadera adoración.

5. Piensa en cómo tu traslado afecta a los demás

El cristianismo no se trata de ti. Se trata de Cristo y de los demás. Si tu corazón está bien, sentirás el peso de la forma en que tu potencial salida herirá o influirá en los demás. Si te puedes ir sin afectar a nadie, no eres un buen miembro. Si tu presencia importa, considera cómo tu ausencia conmoverá a otros. “Que cada uno de ustedes vele no solo por sus propios intereses”, indica Pablo, “sino también a los intereses de los demás”, Filipenses 2:4.

6. Determina dónde transferirás tu membresía antes de ir

No es la voluntad del Padre que sus hijos estén espiritualmente sin hogar. Pablo dice: “Así pues, ya no son extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19).  El Señor generalmente conduce hacia un lugar, no nos saca de un lugar. Debemos ser capaces de dejar una “dirección del destinatario” espiritual cuando salgamos de una iglesia. Y uno debería estar en la capacidad de ir a una nueva iglesia con la recomendación de su antigua iglesia.

7. Ten una reunión acerca de tu salida con tu pastor

Es justo que hables con tu pastor antes de salir de una iglesia. ¿Es él la razón por la que te quieres ir? Esa es otra razón por la qué uno debería programar una reunión. Hebreos 13:17 dice: “Obedecezcan a sus pastores, y sujéntese a ellos, porque ellos velan por sus almas, como quienes han de dar cuenta. Para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso para ustedes”.


jueves, 26 de marzo de 2020

Señales antes del fin

Las señales del fin

Hay varios pasajes de la Biblia que nos hablan sobre las diferentes señales que veremos al final de los tiempos. De hecho, hay un libro profético en la Biblia, el Apocalipsis, que habla con detalle sobre este tema. En Mateo 24:1-14 Jesús está hablando con sus discípulos sobre las señales del fin y ahí encontramos un buen resumen de aquello en lo que debemos fijarnos. Jesús menciona las diez señales que vemos a continuación.

1. Falsos maestros, falsos Cristos

Mateo 24:5 habla de algunos que anunciarán ser el Cristo y lograrán engañar a muchas personas. Por eso es importante saber que cuando Cristo regrese todo ojo le verá y será algo repentino.



viernes, 3 de enero de 2020

EL PRINCIPIO DE LAS PRIMICIAS 

“Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios”, Éxodo 23:19.

I.   DEFINICIÓN DE LA PALABRA "PRIMICIAS":

A.  En el hebreo del Antiguo Testamento la palabra "primicias" se traduce de los términos:

1. Bikkurim, que traduce: primicia, primeros frutos de la cosecha (Éxodo 22:29-30; 23:19).

2.  Reshít, que traduce: primicia, parte principal, lo mejor.

Números 18:12 "De aceite, de mosto, y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán a Jehová, para ti las he dado".

Nota: El hebreo salía a su campo de trabajo y al ver los primeros frutos o las primeras crías, los señalaba y cuidaba para presentarlos luego al Señor en los días de las fiestas de Jehová como las primicias o lo primero que era para Dios. 

B. En el griego del Nuevo Testamento, la palabra es "aparque" que traduce: primera parte, ofrenda de los primeros frutos, primero de una serie, como nos dice 1 Corintios 15:23.     


II.  LAS PRIMICIAS ANUNCIAN LA COSECHA QUE VENDRÁ:                  

A.  El Señor Jesús resucitó como primicias de los hijos de Dios, 1 Corintios 15:20.

Nota: Cristo se convierte en las primicias de la resurrección, recordemos que primicias también significa “el primero de una serie”, así pues Cristo es el primero de una gran cosecha… Cristo fue crucificado en el día de la Pascua (14 de Nisán) y resucitó tres días después, justo el 17 de Nisán el día de la fiesta de las primicias. 

la fiesta o principio de las primicias Biblia

 Así como en el Antiguo Testamento la primicia garantizaba una abundante cosecha, Cristo al resucitar garantizó una abundante resurrección de hijos de Dios, como cosecha- 

B.

El Espíritu Santo fue enviado como primicia del Reino venidero, 
Romanos 8:23.

"Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo". 


Es decir la presencia y obra del Espíritu Santo en y con nosotros, es sólo una muestra de la gloria venidera. La unción, el fruto, los dones y la obra del Espíritu Santo en medio de nosotros hoy, es una evidencia primera de la vida en el cielo que nos espera.

El Espíritu Santo, su obra, su poder y sus dones entre nosotros, vienen a ser una poderosa muestra inicial o primicia de toda la gloria y bendición que nos espera.


  


III. LAS PRIMICIAS OFRECIDAS POR ISRAEL OBEDECÍAN A VARIAS RAZONES:           

A. Reconocer a Dios como dueño, Señor y soberano de todo, Levítico 23:10-11.                         
  
Nota: Observemos que Dios dice: “cuando entren en la tierra que yo les doy”, toda la creación (visible e invisible) le pertenece a Dios. Por ser un pueblo agrícola, con el fruto de su tierra, reconocían que Dios es el dueño de todas las cosas. La primicia es una muestra mediante la cual se reconoce que de Dios vienen todas las cosas.    

B.    Agradecer a Dios por sus bendiciones, Deuteronomio 26:1-3. 

"Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da por herencia, y tomes posesión de ella y la habites, entonces tomarás de las primicias de todos los frutos ".

Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da por herencia, y tomes posesión de ella y la habites,que sacares de la tierra que Jehová tu Dios te da, y las pondrás en una canasta, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre. Y te presentarás al sacerdote...".

Nota: Dios ordenó al pueblo que se presentará tres veces al año en el templo de Jerusalén (allí debían presentar sus primicias):

1.  Para la fiesta de la Pascua (tiempo de la cosecha de la cebada),

2.  Para la fiesta de Pentecostés (tiempo de la cosecha del trigo).

3. Para la fiesta de los Tabernáculos (tiempo de la cosecha de las frutas). 

En cada una de estas tres fiestas los israelitas traían sus primicias al templo.
  
C.  Activar la ley de la siembra y la cosecha, 2 Crónicas 31:1-5, 20-21.

Nota: Es interesante que del rey Ezequías la biblia dice: “Ezequías tuvo riquezas y gloria, muchas en gran manera, porque Dios le había dado, y fue prosperado en todo lo que hizo”, y observamos en éste texto que su corazón caminaba en la ley de Dios y en los principios financieros del reino. 

Dios fue propicio a la fidelidad del rey Ezequías y fue prosperado. La ley de la siembra y la cosecha es real, dinámica e integral. 

     
D.  Honrar a Dios integralmente, Proverbios 3:9-10.

"Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebozarán de mosto".

Nota: Dios es bueno, por naturaleza tiene cuidado de su creación, es quien nos da la vida y capacidad de trabajar. ¿Qué es honrar a Dios con nuestros bienes? La palabra "honrar" se traduce del término hebreo "kabed" que traduce además: dignidad, distinción de honor, reconocimiento de la importancia y grandeza, dar gloria. Implica admirar y respetar.

Cuando esto hacemos entonces nuestros graneros, es decir, nuestro trabajo, negocio o profesión será bendecido con la abundancia del cielo.


Conclusión: Hay muchas maneras de adorar a Dios, de darle honra, sin duda nuestra obediencia es nuestra mejor adoración, obedecerlo en todo, honrarlo en todo, incluso en nuestras finanzas. Dios tiene cuidado de nosotros, cómo no agradecerle.  

Caminar en los principios de Dios es una bendición y privilegio, las primicias son diseño divino para bendición del pueblo cristiano.  

Dios ha establecido para bendición diferentes principios para derramar abundancia sobre cada uno de sus hijos, y uno de estos es dar con amor y alegría. La primicia es una de las formas, según la Escritura nos enseña, de honrar al Señor y procurar la extensión de su reino. 

Sin duda las primicias son una expresión mediante la cual expresamos que al Señor le damos el primer lugar y honor. 

La fiesta de las primicias son un reconocimiento al señorío y soberanía de Dios sobre todas las cosas. 

La Biblia también nos enseña que la prosperidad de Dios para sus hijos es integral: “amado yo deseo que seas prosperado en todo, así como prospera tu alma”. El deseo del Señor de bendecir también nuestras finanzas es manifiesto a lo largo de toda la Escritura. 

La palabra "honrar" traduce además: distinguir, estimar, glorificar, venerar, dar. Honrar es dar honor, dar gloria, reconocerle como Señor, Dios y dueño de todo.   



"Cuando el israelita iba a su campo o viñedo, y veía entonces por primera vez un higo maduro, o un racimo de uvas maduro, o tal vez una fruta madura, la envolvía con un junquillo y decía: Estos son los primeros frutos". 

Puedes imaginarte la gran tentación era para el campesino el arrancar el primer higo maduro y llevarlo a la boca. Pero no se entregaba a la tentación, sino que lo designaba como ofrenda de primicias a Dios por la buen cosecha que venía

  
DIOS ENVÍA PROTECCIÓN Y MULTIPLICACIÓN, Proverbios 3:9-10. 

Éxodo 23:19 "Traerás lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa del Señor tu Dios. No cocerás al cabrito en la leche de su madre", lo que nos recuerda no sólo el llevar las primicias al templo, sino que añade el evitar prácticas paganas que en la tierra de Canaan se acostumbraban, como cocinar el cabrito en la leche de su madre en honor a dioses o ídolos cananeos.      


PASTOR ROLANDO MOLINA